El año 1959 nació la primera tienda de La Garriga, fundada por Joan Pedró Satorres, en Tenerife. Una tienda que ofrecía productos que, en aquel momento, eran totalmente desconocidos en la isla: embutidos ibéricos, morcillas de todo tipo, longaniza de Vic y quesos artesanos. La novedad de aquel establecimiento consistía al ofrecer un formato de charcutería-degustación inédito hasta aquel momento: en La Garriga se podía consumir aquellos productos y también se podía hacer una compra para degustar a casa. Seis años más tarde, en 1965, se abrió una nueva tienda en las Palmas de Gran Canaria. Tuvo muy buena acogida y como anécdota, hay que decir que para promocionar el establecimiento se invitaba a ver en porrón a todos los clientes que compraban algo.
Aquel mismo modelo de tienda se implantó en Sitges (Barcelona) en 1968. Una nueva tienda que ofrecía a locales y forasteros los mejores productos y delicatessen de todo la península Ibérica. Más tarde, en 1971, nació en el paseo de La Castellana de Madrid La Garriga y el 1978, se inauguró La Garriga de Zaragoza, con el mismo Joan Pedró Satorres al frente.




